Con esta familia llevo años trabajando en distintas viviendas. Son de esos clientes con los que se crea una relación especial, basada en la confianza, y con los que siempre apetece volver a trabajar.
En esta ocasión había una decisión importante que tomar: cambiar de casa o transformar la que ya tenían. Decidimos quedarnos.
No fue necesaria una reforma integral. Cambiamos el suelo, reformamos los baños y el aseo y replanteamos por completo el salón, diseñando el mobiliario y trabajando especialmente los materiales, los colores, los textiles y la iluminación.
El objetivo era conseguir algo que quizá no se puede medir en metros cuadrados: calma.
Proyecto
Fuentes de Ebro
Servicios
Proyecto de interiorismo
Ubicación
Zaragoza centro
La madera natural, los tonos suaves, las formas sencillas y una iluminación cálida fueron dando unidad a toda la vivienda. El salón pasó de ser un espacio algo caótico a convertirse en un lugar sereno, luminoso y muy agradable para vivir.
Y eso es precisamente lo que más me gusta de este proyecto: demostrar que no siempre es necesario cambiar de casa para sentir que estrenas hogar.
Ellos están encantados con el resultado.
Y yo, feliz de haber vuelto a formar parte de su casa.





