Hay viviendas que empiezan mucho antes de una reforma.
Esta es la casa en la que mi cliente vivió de niño junto a sus padres y sus hermanos y a la que, años después, regresó para convertirla en el hogar de su propia familia, junto a su mujer y su hija.
El proyecto partió de esa historia, pero sin nostalgia. La casa tenía que responder a quienes la habitan hoy y, sobre todo, a cómo querían vivirla.
Proyecto
Luis Puentes
Servicios
Proyecto integral
Ubicación
Zaragoza centro
Replanteamos la distribución dando mayor protagonismo a las zonas comunes. Ampliamos la cocina y el espacio de comedor y estar, mientras mantuvimos las áreas destinadas al descanso y al trabajo. El objetivo era conseguir una vivienda fácil, cómoda y muy funcional, pero sin renunciar al diseño ni al cuidado por los materiales.
La cocina es un buen ejemplo de esa filosofía. Blanca, luminosa y aparentemente sencilla, esconde una gran capacidad de almacenaje y soluciones pensadas al milímetro. La madera introduce calidez; los tonos neutros aportan continuidad, y pequeños gestos de color, iluminación y diseño dan personalidad a una casa que no pretende exhibirse, sino funcionar y disfrutarse.
Fue además un proyecto especialmente compartido. Ellos se implicaron muchísimo durante todo el proceso: hablamos, pensamos, elegimos materiales y buscamos soluciones mano a mano. Esa participación hizo que el resultado fuese todavía más suyo.
Y creo que ahí está una de las claves de este proyecto: no se trataba de transformar una casa para borrar lo que había sido, sino de prepararla para una nueva etapa de la misma familia.
El resultado fue una vivienda serena, luminosa, funcional y llena de pequeños detalles. Una casa con pasado, pero completamente pensada para el presente.





